Ejercicios que ayudan a tratar la anorgásmia

La anorgasmia es un problema sexual que tiene solución, es por medio de terapias sexuales, psicoterapias focalizadas, breves y de resolución sintomática y por medio de las mismas se logra que la mujer se entregue a la experiencia sexual sin culpa, ni miedo evolucionando el sistema sexual.

Esta terapia crea un ambiente relajado y sensual, que posibilita transcurrir naturalmente su respuesta sexual. La proporción aproximadamente de mujeres que padecen algún tipo de anorgasmia, es de 1 cada 5.

El éxito de estas terapias sexuales, es casi de un 100%, siempre con un especialista idóneo, las mujeres llegan al clímax, sin tener inhibiciones, y de esta forma enriquecen su vida amorosa.

En el transcurso que dura esta terapia sexual se realizan unos ejercicios muy sencillos de auto estimulación, que le posibilitarán a la mujer observar mucho mejor su cuerpo y aprender a estimularse lograr con mas con regularidad el orgasmo.

Luego le mostrará a su pareja de qué forma ella necesita ser estimulada, primero empezará por la masturbación, seguida con posturas amatorias que posibiliten complementar el estímulo manual con el coital.

Pueden complementar esto con técnicas de relajación a través del uso de la respiración (individual), masaje sensual (relajación en pareja), técnicas para mejorar la comunicación, psicoeducación (se le brinda a la pareja información sexual explicándoles los métodos de estimulación efectiva), tareas de excitación sin penetración, ejercicios de Kegel, entrenamiento para usar la fantasía erótica, etc.

Los ejercicios de autoconocimiento femenino son parte de los tratamientos, como un baño tibio relajante, concentrándose en el placer de la piel al contacto con el agua, acostada boca arriba en el suelo, con los ojos cerrados, ir contrayendo y relajando las distintas partes del cuerpo, desde pequeñas porciones desde los pies hasta la cabeza, respirar lentamente diez minutos, donde luego se sentirán más relajadas.

Acostadas en la cama, en posición ginecológica, tomar un espejito y con la otra mano examinar la vulva, separar los labios mayores, observar con detenimiento los labios menores que arriba terminan en el capuchón del clítoris, y entre ellos se ubica la abertura de la vagina y el meato urinario y hacia arriba el capuchón se observara la cabeza del clítoris, muy pequeñita, redonda y muy sensible.

Ejercicio de Kegel:

Reconocer la musculatura del piso pélvico y la mejor forma de reconocerlos es retener el flujo de orina. Una vez reconocidos, y con el fin de fortalecerlos, hacer el siguiente ejercicio: contraer, apretar, y relajar (en series que irán aumentando regularmente), empezando por series de cuarenta.

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