La salud bucal y la bulimia

La bulimia es un trastorno alimenticio que implica comer de manera compulsiva, para posteriormente autoprovocarse el vómito, a fin de eliminar todo lo ingerido.

Esta práctica, la cual es repetida numerosas veces por día, no sólo conlleva serias consecuencias psicológicas sino que además afecta al organismo en toda su composición.

Este tipo de enfermedad que es más frecuente durante la adolescencia y que se vincula con un problema de autoestima y la desesperada necesidad de perder peso, además de afectar el estado nutricional trae severas complicaciones a la salud bucal, que muchas veces son irreparables, y que no son tenidas en cuenta, ignorando la relevancia que ésta posee en una buena alimentación y digestión.

La inducción del vómito repetidamente provoca que los ácidos del estómago atraviesen la boca y erosionen el esmalte dental, originando caries, decoloración y hasta la pérdida de algunas piezas dentales.

La debilidad de los dientes los vuelve más sensibles al frío y al calor, mientras que las glándulas salivales se hinchan y la lengua se seca. Los procesos de vómitos provocan enrojecimiento de las glándulas de la cavidad oral y, en ciertas ocasiones, pueden comenzar a notarse fisuras en las comisuras de los labios, úlceras, ampollas y gingivitis.

Todos estos síntomas, que empiezan a manifestarse desde el principio de esta enfermedad pero que son ocultados por los pacientes, derivan en severos problemas para tragar la comida, como producto de la hinchazón en las mejillas, barbilla y cuello, que además causan dolores al momento de la digestión.

Por eso, es importante el control periódico odontológico, ya que como los dientes pueden aparecen desgastados y de un color amarillento, es quizás este especialista el primero en notar evidencias de que la persona está atravesando algún tipo de desorden alimenticio.

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