Previene la osteoartritis mediante el ejercicio físico liviano

El ejercicio favorece la articulación e incrementa la fuerza de los músculos, al reducir al máximo su movilidad, hace que la persona que padece de artrosis dependa de los familiares o personas a cargo.

Para contrarrestar todo esto es imprescindible caminar, andar en bicicleta y practicar la natación, no son recomendables los deportes que demanden mucha sobrecarga física.

La actividad física contribuye en forma positiva en la prevención de la osteoartritis, porque las personas que realizan algún ejercicio pueden retrasar la aparición de esta patología o prevenirla.

Esta es una patología que provoca la degradación progresiva de los cartílagos, los cartílagos son un tejido que reviste los huesos en el punto de la articulación, el cual genera dolor o inflamación y condiciona los movimientos.

Las personas que realizan algún ejercicio liviano pueden disminuir el riesgo de la osteoartritis al contar con un peso adecuado. El ejercicio liviano como caminar, es una opción saludable para mantener los cartílagos sanos.

La osteoartritis:

Esta degeneración de los cartílagos puede sobrevenir en cualquier articulación del cuerpo, pero es muy común que aparezca en la columna, manos, cadera y rodilla. Las personas con sobrepeso, con edad avanzada o con daños en las articulaciones cuentan con un riesgo mas elevado de acrecentar esta patología.

Ejercicio para la rodilla:

Se realizó un estudio con 132 personas sin osteoartritis pero con un riesgo mayor de sufrirla en la rodilla y con 33 individuos sin ningún peligro aparente de desarrollar este mal, los voluntarios contaban entre 45 y 55 años de edad, los cuales se dividieron en tres grupos de acuerdo al nivel de actividad física que hacían, los sedentarios, los que realizaban ejercicio liviano y los que hacían rutinas más fuertes.

Se les hicieron exámenes de resonancia magnética y se halló que los que hacían ejercicios livianos tenían los cartílagos de las rodillas más fuertes, los voluntarios que desarrollaban actividades fuertes presentaron una mayor degeneración en su articulación.

Los investigadores contemplaron que las personas que hacían actividades en forma diaria que responsabilizaban flexionar la rodilla, como subir escaleras o arrodillarse, contaban con un riesgo mayor de presentar anormalidades en sus cartílagos.

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