Lesiones deportivas, la tendinitis

La práctica de un deporte, ya sea de manera profesional o amateur, puede acarrear ciertas lesiones o molestias físicas, que si no son evaluadas y tratadas a tiempo se corre el riesgo de que se conviertan en patologías crónicas. La más frecuente de ellas es la inflamación de un tendón, conocido como tendinitis.

Los tendones son gruesas cuerdas fibrosas por las que los músculos se insertan en los huesos. Su principal función es transmitir la fuerza generada por la contracción muscular para el movimiento de los huesos. En general, esta inflamación es percibida por los pacientes como dolor articular y a veces confundida con artritis.

Esta sintomatología puede afectar cualquier tendón o bolsa del organismo, aunque las que lo hacen más comúnmente son las situadas en la proximidad de los hombros, codos, muñecas, dedos, caderas, rodillas, tobillos y pies.

A diferencia de la artritis, no causan deformidad, pero si suelen manifestarse de manera recurrente. Usualmente, las tendinitis son provocadas por el uso o sobreuso de estas estructuras durante el trabajo o el deporte, especialmente en pacientes desentrenados, que adquieren malas posturas o sobrecargan una extremidad.

Existen algunas precauciones que pueden tomarse para prevenir este tipo de dolencias, como por ejemplo la adopción de posiciones adecuadas, puestos de trabajo ergonómicamente correctos y el uso de férulas y protectores de las áreas susceptibles.

Los tratamientos variarán según la causa que haya originado la tendinitis. En algunas ocasiones, si fue provocada por el abuso o daño directo, deben evitarse determinadas actividades. En otras instancias, los médicos recomendaran la inmovilización de la zona afectada y la aplicación de calor húmedo, y otras modalidades de terapéutica física. En casi todos los pacientes se prescriben medicamentos  antiinflamatorios que ayudan a reducir el proceso inflamatorio.

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