Consejos para evitar contracciones musculares

Contracciones musculares

Una contracción muscular normal sucede cuando el cerebro envía una señal al músculo para soltar un poco de calcio. Este calcio causa que las proteínas del músculo se junten y contraigan el músculo. Al final cuando el músculo acaba la contracción supuestamente se relaja y se prepara para la próxima contracción.

La contractura muscular constituye una contracción persistente e involuntaria de un músculo debido a movimientos mal realizados o bien, a causa del esfuerzo de un músculo cuando este no está preparado para hacerlo. También puede producirse en personas sedentarias debido a posturas incorrectas por largo tiempo o a una escasa elasticidad y flexibilidad.

Pero la deshidratación o la fatiga pueden llegar a inhibir la adhesión adecuada de los químicos, y no dejan que el músculo se relaje, y es en ese momento en que se llega al mundo de los espasmos.

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Calambres menstruales: La causa de estos es el químico llamado Prostaglandina que produce nuestro cuerpo y que envía el mensaje al útero de que se contraiga, lo que hace que el cuerpo expulse su recubrimiento. Para curarlo se recomienda tomar entre 400 y 600 miligramos de Ibuprofeno el día antes de que tu periodo empiece. Además, algunos doctores creen que el ejercicio puede aliviar estos calambres menstruales incrementando el flujo sanguíneo hacia la región pélvica.

Calambres en el cuello: La causa más probable es tu cama. Asegúrate de tener una almohada medianamente firme y un colchón que provea un buen soporte para nuestra espina dorsal. De otra manera, siempre te levantarás con dolores. Como cura se recomienda tratar con una medicina para el dolor como la aspirina. Además de dormir de lado para distribuir bien tú peso y hacerte un masaje, que ayuda porque aumenta el flujo de sangre al área.

Calambres en los costados: Pueden ser causados por una comida muy grande o porque no calentaste lo suficiente al hacer ejercicio, porque la comida en nuestro estómago causa un tira y afloje entre los músculos del estómago y los músculos que estás ejercitando. Además cuando incrementas el ritmo cardíaco rápidamente, y no de forma gradual, respiras de forma superficial y eso estresa el diafragma, el músculo que ayuda a la respiración, manteniéndolo extendido. Para curarlo sólo se recomienda respirar profundamente y empujar firmemente en el área adolorida.

Por eso, recuerda evitar el sedentarismo, reducir el estrés, no sobrecargar nuestro cuerpo ni someterlo bruscamente a una activdiad intensa, y además, no olvides que la flexibilidad y la elasticidad es primordial para mantenernos lejos de esta y otras lesiones comunes.

Foto: Martin Kingsley