Obesidad y diabetes

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el sobrepeso afecta a una gran parte de la población del mundo convirtiéndose, en una epidemia. Para definir esta condición médica se utiliza una relación entre el peso y estatura, llamados índice de masa corporal, y las personas que superan los 29,9 entran en la definición clínica de obesidad mórbida.

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Tipos de obesidad

  • Obesidad ginoide: cuando la grasa se distribuye fundamentalmente en las caderas y los muslos. Es el patrón típico de la mujer aunque también puede aparecer en el hombre.
  • Obesidad androide: Cuando la grasa se distribuye sobre todo en el tronco y en el abdomen. Esta distribución se relaciona con diversas patologías como diabetes, hipertensión, cardiopatías, etc.

Por último, la obesidad que no guarda un patrón de distribución determinado.

El tratamiento contra la obesidad es un esfuerzo a largo plazo multidisciplinario que responde a un plan alimentario acomodado para cada paciente en particular, ejercicio físico, apoyo psicológico, farmacológico y en algunos casos de cirugía gástrica.

Para poder alcanzar el éxito, lo mejor es ponerse en manos del grupo de profesionales que se especializan en este tipo de patologías.

Si a la obesidad, le sumamos que de ella desencadenan muchísimas otras enfermedades, como la dislipidemia, la hipertensión arterial y la diabetes, en conjunción con esta última, implica una mayor dificultad para ser tratada. Los tratamientos farmacológicos de la diabetes de tipo II deben establecerse en conjunción con el régimen dietético y un correcto plan de ejercicios, para mejorar la vida saludable del paciente.

La diabetes se divide en tres tipos principales la diabetes tipo 1, tipo 2 y gestacional.
Esta enfermedad altera la forma en que el cuerpo utiliza la glucosa o azúcar de la
sangre. La glucosa es esencial para que el cuerpo obtenga energía. Esta fuente de
energía entra a las células con la ayuda de la insulina. Esta hormona es liberada a la
sangre por el páncreas, viaja a través de la sangre recogiendo el exceso de glucosa y
transportándola a la célula para que sea utilizada. La insulina es como una llave que
abre la célula para que se metabolice la glucosa. Pero si la persona tiene diabetes este
proceso no ocurre y por consiguiente la persona tiene glucosa alta en sangre y pierde
glucosa en la orina para ayudar a bajar la que esta en la sangre.

Los fármacos para reducir la resistencia a la insulina, son el primer paso que seguramente seguirá el médico para manejar las hiperglucemias, una vez comenzado el tratamiento seguramente el paciente note la mejoría, sus niveles de azúcar se estabilicen y el descenso de peso se lleve a cabo mejor y más eficazmente.

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Foto: Gracias a colros