Cómo los especialista diagnostican las alergias

rinitis alergica

En la primera consulta el especialista decidirá la realización de un estudio específico y exhaustivo de laboratorio, desde el cual será posible determinar el estado general del sistema inmunológico del paciente y los niveles de interacción, de los mecanismo que provocan las alergias.

Muchas veces el diagnóstico por imágenes permite visualizar el grado de compromiso de las vías respiratorias, así como también evaluar las capacidades y funciones pulmonares, ayudando a prevenir o detectar precozmente lo que después puede transformarse en una complicación respiratoria que puede afectar a la persona que la padece.

Una vez que se confirmo la alergia, se realiza un examen específico llamado Prick Test, para determinar a que es alérgico el paciente y que factores ambientales o estacionales los desencadenan. Esto se realiza con el objetivo de poder implementar las medidas necesarias para evitarle al paciente contacto con los alérgenos en cuestión y poder encontrar la inmunoterapia adecuada para solucionar su problema.

Muchas veces con las personas que padecen de rinitis en estas épocas, y que se enferman constantemente, se supone que es alergia al cambio de clima o temperatura, y que este factor baja sus defensas. Pero en muchos casos la raíz del problema es que las mucosas de la nariz, se encuentran inflamadas y por lo tanto no puede frenar el avance de los gérmenes, y se producen las interminables infecciones que se arrastran desde la época del invierno con terribles recaídas.

Síntomas de rinitis

El médico debe diferenciar la rinitis alérgica perenne de las infecciones recurrentes de senos (sinusitis) y de las formaciones anormales que afectan la nariz (pólipos nasales). La sinusitis y los pólipos nasales pueden ser complicaciones de la rinitis alérgica.

En cuanto a la rinitis estacional llega junto con la estación del polen, la nariz, el paladar, la parte posterior de la garganta y los ojos comienzan a picar gradualmente o de forma brusca. Por lo general, los ojos están llorosos, comienzan los estornudos y suele caer una agüilla clara por la nariz.

Algunas personas tienen dolor de cabeza y tos, y jadean; están irritables y deprimidas; pierden el apetito y tienen dificultades para conciliar el sueño. La parte interna de los párpados y el blanco de los ojos pueden inflamarse (conjuntivitis). El revestimiento de la nariz puede inflamarse y adoptar un color rojo azulado, que produce goteo y congestión nasal.

Quienes tienen la nariz crónicamente congestionada pero no están afectados de sinusitis, pólipos nasales ni alergia demostrable, pueden tener una enfermedad diferente (rinitis vasomotora) cuyo origen no es alérgico. Realice sus controles periódicos, el tratamiento correcto puede ayudarle a mejorar su calidad de vida.

Foto: Gracias a Taylor Marie