El abuso de alcohol es una enfermedad

Abuso Alcohol

El abuso del alcohol significa tener hábitos de bebida que no son saludables o son peligrosos, como beber alcohol todos los días o beber mucho en cada ocasión. El abuso del alcohol puede arruinar relaciones, causar pérdidas de trabajo y hasta llevar a problemas legales como manejar bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

El consumo de alcohol es muy común en el mundo, aunque implica un riesgo para la salud y consecuencias sociales relacionadas con sus propiedades de intoxicación, tóxicas y de creación de dependencia. En general, el 4% de las enfermedades se atribuye al alcohol, que representa lo mismo en muerte y discapacidad a nivel mundial y tabaco o hipertensión.

El consumo de alcohol es el principal factor de riesgo de las enfermedades en los países en desarrollo con baja mortalidad y el tercero en los desarrollados. Además de los numerosos efectos crónicos y graves para la salud, el consumo de alcohol está relacionado con consecuencias sociales, mentales y emocionales generalizadas. El daño global asociado al consumo de alcohol, tanto en morbilidad como en mortalidad, es considerable.

Cuando se abusa del alcohol, la persona puede continuar bebiendo incluso cuando se sabe que ese hábito está causando problemas. Si se continúa abusando del alcohol, se puede llevar a la dependencia a las bebidas alcohólicas, llamada también alcoholismo. Cuando se sufre de esto la persona siente una gran necesidad o muchas ganas de beber, siente que no puede vivir sin tener un trago.

Puedes tener una dependencia del alcohol o puedes sufrir de alcoholismo si tienes tres o más de los siguientes problemas en un año:

  • No puedes dejar de beber o controlar la cantidad de alcohol que ingieres.
  • Necesitas beber más para tener el mismo efecto.
  • Tienes síntomas de abstinencia cuando dejas de beber. Estos incluyen sentirse mal del estómago, sudoración, temblores y ansiedad.
  • Has pasado mucho tiempo bebiendo y recuperándote de tantas bebidas alcohólicas que ingieres, o has abandonado otras actividades para que puedas ir a beber.
  • Has intentado dejar de beber o bajar la cantidad de alcohol que bebes, pero no lo has logrado.
  • Continuas bebiendo incluso si eso está afectando tus relaciones y te está causando algunos problemas físicos.

El alcoholismo es una enfermedad crónica de larga duración. No es una debilidad ni la falta de poder controlarnos. Como muchas otras enfermedades, tiene un recorrido que puede ser predicho, tiene síntomas conocidos y es influenciada por los genes y la situación de vida.

Foto: brosner