Que es la tos convulsiva y cómo prevenirla

tos convulsiva

La tos convulsiva conocida también como «coqueluche«, es una infección respiratoria, que resulta muy contagiosa, provocada por una bacteria llamada «Bordetella pertussis«, que se retransmite entre las personas mediante gotas de fluidos, tanto de las fosas nasales como de la boca de una persona que la padece.

Sus inicios se caracterizan, por un desarrollo compulsivo de catarro y exceso de tos que progresivamente se van agravando, generando serios problemas respiratorios, que llevan al paciente a respirar desesperadamente y provocando ahogos y vómitos.

Los tres periodos de la tos convulsiva

  1. Período catarral: se caracteriza por romadizo, malestar, falta de apetito, tos nocturna y, en algunas ocasiones, fiebre. Este período dura aproximadamente 2 semanas y se puede confundir con cualquier otro cuadro de enfermedad respiratoria.
  2. Período paroxístico: durante aproximadamente 4 semanas se producen accesos de tos que terminan en un silbido o estridor al inspirar. Su principal característica es la dificultad que se produce al inspirar, luego de accesos de tos repetidos y violentos de aproximadamente 5 golpes cada uno. Esta tos puede estar acompañada de un moco grueso que obstruye las vías respiratorias, de secreción nasal espesa y de vómitos. En este período se pueden presentar complicaciones, como pérdida de conciencia, convulsiones y neumonia, especialmente entre los niños menores de un año. Aunque no ocurre a menudo, las complicaciones pueden producir daño cerebral.
  3. Período de convalescencia: después de 6 semanas desaparecen los otros síntomas, mientras las crisis de tos perduran, disminuyendo progresivamente.

Los niños menores de 6 meses, que no tienen la fuerza necesaria para toser, no presentan paroxismos si no apneas, es decir, imposibilidad de respirar, siendo ésta la principal causa de muerte relacionada con tos convulsiva.

Es sumamente importante cuidar a los niños pequeños, como los bebés y a los ancianos, que ante los bruscos cambios de temperatura y pocas defensas del organismo son los que se encuentran más expuestos a este tipo de patologías, ya que de ser tratadas desde un principio, y detectándolas precozmente, se pueden tratar más fácilmente.

Tengamos presente que según la Organización Mundial de la Salud, esta enfermedad causa alrededor de 294 mil muertes por cada año en todo el mundo, en niños menores de 5 años. Por lo tanto prevenir desde el hogar es un paso importantísimo. Mantener el carnet de vacunación sobre todo de los lactantes es una efectiva forma de cuidarlos de este tipo de mal, y ante la primera duda, consultar con nuestro médico de confianza.

Foto: Gracias a photostream