Cómo aumentar las defensas alimentándonos correctamente

Como siempre decimos, la alimentación es un pilar fundamental para mantener sano al organismo, y muchos son los alimentos que nos ofrecen la posibilidad de aumentar la capacidad de nuestro sistema inmunológico.

germen de trigo

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Alimentos necesarios para la defensa

  • El ajo: Estimula la potencia de los linfocitos y su ingesta aumenta significativamente el número de células asesinas naturales, que previenen enfermedades.
  • Las frutas y verduras crudas: Son ideales todas por su contenido en vitaminas y minerales, fitonutrientes, sobre todo las que poseen antioxidantes y revitalizantes.
  • Los probióticos: Estos alimentos cumplen una función inmunoestimulantes e inmunomoduladores.
  • Jalea real: Esta esta indicada, para recuperar el sistema inmunológico, sobre todo cuando hay grandes desgastes energéticos.
  • El polen: Es muy rico en vitaminas y minerales estimula el apetito y combate exitosamente estados de debilitamiento en el organismo.
  • La levadura de cerveza: Ayuda a proteger la salud de la piel,  y nos evita estados de estrés.
  • Germen de trigo: Es una de las mejores fuentes de fibra, para nuestro organismo, y no debe faltar en la dieta.

Por otro lado así como hay algunos alimentos que nos favorecen están los que deprimen el sistema inmunológico, y entre ellos encontramos, a las carnes rojas consumidas en exceso, las bebidas alcohólicas, el azúcar blanco y el café.

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Consejos para levantar las defensas

  • Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
  • Recurrir a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.
  • Emplear, si es necesario plantas medicinales que ayudan a reforzar la inmunidad (equinácea, tomillo, escaramujo, ajo, hojas de grosello negro, espino amarillo, etc.).
  • Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
  • Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta, etc.).
  • Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.
  • Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, siempre bajo la prescripción de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios

Finalmente, el mantenimiento en condiciones del sistema inmunológico requiere un consumo constante de todas las vitaminas y minerales necesarios. Para ello, hay que asegurarse de seguir una dieta equilibrada que incluya variedad de alimentos en las cantidades adecuadas.

NOTA: Este post ha sido editado para mejorar la calidad de su contenido…

Foto: Gracias a Kanko*

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